Actualidad — 21 marzo 2018 15:24 Posted by

Dogo Onsen y Matsuyama: turismo gastronómico en Japón

Matsuyama, capital de la prefectura de Ehime, es la ciudad más grande de la isla de Shikoku. Sus atractivos más conocidos son el castillo de Matsuyama, una de las 12 fortalezas que aún se conservan intactas en Japón, y Dogo Onsen, una fuente termal con más de 3.000 años de antigüedad. La Oficina Nacional de Turismo de Japón nos invitó a mostraros la faceta más desconocida de esta región, así como su gastronomía.

Ehime está bañada por el Mar Interior de Seto y goza de una climatología y producción de cítricos, pescados y mariscos muy similar a la de nuestro Mar Mediterráneo. Incluso los propios japoneses desconocen que hay hasta 47 bodegas de sake en Ehime, todas ellas de tamaño familiar y con producciones muy limitadas que han ganado la medalla de oro en certámenes nacionales durante varios años seguidos. Justo enfrente del balneario hay un local donde ofrecen Dogo Beer (道後ビール), una cerveza original de Dogo, producida por la bodega Minakuchi, la misma que elabora el sake Nikitatsu y que puede visitarse a escasos metros del balneario.

Dogo Onsen.

Si os disponéis a entrar, sabed que Dogo Onsen dispone de tres plantas, cada una con un precio distinto. El nivel básico de precios se llama Kami no Yu (神の湯) y cuesta entre 410¥ y 840¥ y da acceso a las termas de la planta inferior y a un refrigerio en una sala espaciosa con tatami. El otro nivel de precios, entre 1250¥ y 1550¥ se conoce como Tama no Yu (霊の湯) y da derecho a acceder a otra zona de descanso más íntima, para tomar un té verde y unas galletas senbei de trigo, y a otra zona de aguas termales más exclusiva. También se puede visitar el cuarto privado donde el emperador descansaba y tomaba sus baños termales. Creo que lo mejor es optar por la opción más económica, ya que la zona de aguas a la cual da derecho de acceso es más espaciosa y dispone de luz natural.

Interior del Dogo Onsen.

Se cree que el balneario de Dogo Onsen es el más antiguo de Japón. De hecho, ya aparece mencionado en las antiguas crónicas de historia Nihon Shoki, donde se narra que la divinidad Ōkuninushi visitó Matsuyama y fue a bañarse en sus aguas termales. También es sabido que Hayao Miyazaki dijo haberse inspirado en el edificio de madera de Dogo Onsen para dibujar la casa de baños que aparece en la película de animación El viaje de Chihiro. Además, sirvió de escenario de la famosa novela “Botchan”, escrita por Natsume Soseki, en la que el personaje llamado Botchan también visita el onsen en su estancia en Shikoku.

Botchan Dango, un dulce típico de Matsuyama.

Uno de los dulces típicos que debéis probar en Matsuyama es, precisamente, el Botchan Dango, inspirado en la novela de Soseki, en la que Botchan aparece comiéndolos a su regreso del Dogo Onsen. Se trata de unos dumplings tricolor de arroz glutinoso ensartados en un pinchito y recubiertos de distintos sabores. Los tres colores de la cobertura son el marrón de la pasta de judía roja azuki, el amarillo de la yema de huevo, y el verde de la cobertura de té matcha.

Restaurante Oidenka junto a Dogo Onsen.

A la salida del balneario tenéis la excusa perfecta para degustar uno de los platos típicos de Ehime, el taimeshi (鯛飯), que es básicamente un plato de arroz con besugo. A pocos metros de Dogo Onsen se encuentra el restaurante Oidenka, donde podréis probar distintas variantes de este tradicional plato.

Comiendo taimeshi en Matsuyama.

Podría decirse que cada prefectura de Japón tiene un pescado emblemático que la representa. En el caso de Ehime, sin duda, ese pescado es el besugo (tai 鯛). Su nombre, además, es símbolo de buena suerte porque tai rima con medetai que en japonés quiere decir “Felicidades”. El plato por excelencia que podéis probar en Matsuyama es el taimeshi. Lo más común es prepararlo en una olla con tapa de madera llamada kama (釜) o servirlo a modo de ochazuke (お茶漬け). Esto es, colocando el pescado sobre un cuenco de arroz y rociándolo con té verde para rehidratarlo y darle sabor. En Oidenka también han inventado una nueva forma de presentar este plato, con varios tipos de condimentos llamados yakumi y con hishio. El hishio (醤) es una pasta fermentada a medio camino entre la salsa de soja y el miso. De hecho, es el adobo que sirvió de precursor para la creación de estos dos condimentos.

Taimeshi Ochazuke y taimeshi con hishio.

Frente al edificio de Dogo Onsen se encuentran las galerías comerciales de Dogo, una serie de calles cubiertas con un techo acristalado donde encontraréis todo tipo de tiendas y puestos callejeros. Aprovechad la ocasión para descubrir la extensa variedad de cítricos que se cultivan en Ehime y que han pasado a ser la seña de identidad de la región: el mikan o mandarina, dulce y de sabor suave y floral; el kiyomi, con más acidez y dulzor que la mandarina común y un sabor muy refrescante; el ponkan, más aceitoso y de textura melosa, que sabe a miel de azahar. Otras delicias son el dekopon, el tarokko, harumi, haruka, setoka, kanpei, hime-madonna, amakusa, beni-madonna… sobre los cuales dedicaré un artículo monográfico un día de estos. Contrastan con otros cítricos comunes de Shikoku como el sudachi de Tokushima o el yuzu de Kochi.

A pocos metros de las galerías comerciales de Dogo hay un desvío hacia una calle que os llevará a la bodega Minakuchi. La reconoceréis en seguida por el enorme noren color rosa con la marca de su sake Nikitatsu, aunque allí también producen la famosa cerveza Dogo beer. A la vuelta de la esquina se encuentra la tienda donde podréis catar todos sus sakes y adquirir todo tipo de copas para tomar “la bebida de los Dioses”. Justo enfrente se encuentra Nikitatsuan (にきたつ庵), un restaurante regentado por la propia bodega, donde hace algunos años tuve ocasión de comer con los miembros de la asociación de bodegueros de sake de Ehime.

Entrada del restaurante Nikitatsuan.

Si tomáis el tranvía, podréis dirigiros a la zona de Ôkaidô para ir a visitar otro de los atractivos turísticos de la ciudad: el castillo de Matsuyama. Os aconsejo que hagáis un alto en el camino y entréis en 10 “Ten”, una tienda de zumos naturales donde podréis probar todo tipo de zumos de mandarina mikan y de otros cítricos de Ehime.

10 “Ten” Factory.

Teleférico para acceder al castillo de Matsuyama.

El castillo de Matsuyama es una de las 12 fortalezas que aún se conservan intactas en Japón. Aunque algunas de sus torres fueron parcialmente destruidas por incendios o bombardeos a lo largo de los siglos, fueron completamente restauradas usando las maderas originales con las que se construyeron y aún hoy en día conserva el aspecto original. Desde lo alto de sus almenas pueden verse unas espectaculares vistas de la ciudad de Matsuyama.

Castillo de Matsuyama.

Otro de los atractivos de Matsuyama es poder disfrutar de una comida al estilo honzen ryori, alta cocina japonesa servida de una vez en una mesita sobre tatami, amenizado por la actuación de una geisha, como la que tuvimos ocasión de degustar en el Hotel Prince.

 

Algunos de los platos que pude probar fue el taimeshi servido y cocinado en una cazuela tradicional (kama), tai kabuto ni o cabeza de besugo estofada, y un sabroso shabu-shabu de Wagyu de la región.

Cena kaiseki, amenizada con una geisha.



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